Pedagogía: Una perspectiva de Clemente de Alejandría
"El arte de enseñar". Ese fue el primer concepto de pedagogía que se me enseñó en la universidad. A lo largo de la licenciatura aprendí distintos conceptos, términos y definiciones de esta ciencia, pero definitivamente ninguno me ha impactado tanto como el que Clemente enseñó hace más de 1800 años.
Clemente de Alejandría, filosofo natural de Atenas, famoso en el Imperio Romano, conocido por su elegante redacción y por las profundas verdades de sus escritos, plasmó una de las obras más cruciales para la comprensión de lo que es la pedagogía, y que ha trascendido el tiempo: El Pedagogo.
Inicia su descripción mostrando que una base ha sido colocada en la humanidad a raíz de las distintas necesidades que el ser humano tiene, necesidades a través de las cuales te lleva El Pedaoggo. A lo largo de su escrito describe las cualidades del pedagogo y su diferencia con un maestro, papel que considera por mucho, inferior al primero.
Maestro, del griego didaskos, se utiliza para designar a la persona que cultiva el intelecto y las habilidades de la mente. Un papel que la mayoría de los profesores y pedagogos hoy realizan en los salones de clase, mientras que el pedagogo, del griego paidagogos, tiene que ver con aquel esclavo que esperaba al niño para acompañarle físicamente a los distintos lugares de enseñanza.
"Éste último [el maestro] no es más que un técnico que se ocupa de un sector limitado del entendimiento; el pedagogo en cambio, permanece al lado del niño durante toda la jornada, lo inicia e los buenos modales y en la virtud, le enseña a comportarse en el mundo y en la vida, lo cual es más importante que saber leer" (Marrou, 1985)
Su concepción acerca del pedagogo muestra a una persona con alto sentido de responsabilidad en la educación de sus alumnos, esto es, desarrollando su capacidad de pensamiento, valores, modales, cultura, pertenencia, identidad, personalidad, y todas las áreas que construyen a la persona.
El pedagogo actual se escuda en el argumento ya gastado de "Es una tarea muy difícil", o "La escuela no educa". Esto último es cierto, siempre que la persona al frente no es competente para hacer su trabajo. Clemente presenta un pedagogo que educa.
"El pedagogo es educador práctico, no teórico; su objetivo es la mejora del alma, no la enseñanza; es guía de una vida virtuosa, no erudita" (Clemente, 150)
La perspectiva de Clemente con respecto a la pedagogía es de una persona que prevé a favor del alumno buscando su propio desarrollo hacia la virtud; una persona que está dispuesta a salirse de los métodos tradicionales para enseñar a través de modelos andragógicos, buscando el desarrollo completo de su alumno.
Por supuesto que es una tarea difícil. Hacerlo en una sola persona es complicado. Cuánto más con un grupo de varios alumnos con el que se tiene contacto por un corto periodo de tiempo, como el sistema educativo actual se rige.
Es debido a esta complejidad (casi imposibilidad), que Clemente apunta que el Único pedagogo en la historia de la humanidad es Jesucristo, varón perfecto y pedagogo por excelencia, interesado en el crecimiento de sus discípulos, muchas veces con aún mayor ahínco que ellos mismos.
Esta es una perspectiva que lleva la mente a una reflexión, por cuanto ciertamente, el ser humano en sí mismo no es competente para realizar esa tarea. Aquellos que gozan del título de pedagogos, en su mayoría, no lo son. Clemente reconocía que sólo se puede llegar a ser maestros (didaskos), en este mundo terrenal y limitado.
Aquellos que anhelen ser competentes necesitan conocer y compartir su vida con El Pedagogo, quién abrió un camino, además de a la competencia para esta profesión, a la salvación de la vida de todo aquel que esté dispuesto a arrepentirse, creerle, y vivir para Él.
Como una persona que comparte la perspectiva de Clemente al 100%, puedo afirmar que la competencia viene de El Pedagogo, y que aquellos que carecen de una relación con Él se quedan (y se quedarán) cortos en el entendimiento de la maravillosa virtud que es la pedagogía.
Acerca de El Pedagogo se puede hablar mucho. De Él se ha hablado desde hace más de 4,000 años. Mientras tanto queda reflexionar en cuál es el papel que usted, querido lector, está llevando a cabo en el aula. ¿Es usted un didaskos? ¿O es usted un paidagogo? Y ¿Cuál es la marca que desea impregnar en sus oyentes? Porque como el primer personaje, probablemente ésta sea nula.
Bibligrafía:
H. I. Marrou, Historia de la educación de la Antgüedad, p. 286. Madrid 1985
Clemente. El Pedagogo. Trad. Joan Sariol Díaz. Gredos, Madrid 1998, 2° ed.
Para conocer a El Pedagogo: https://wa.me/522711972703
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